jueves, 18 de junio de 2009

Pequeñita

Mi destino era ser lesbiana.

Bueno mi primer beso fue en el patio de la escuela pre-escolar a la que iba y fue con una niña de mi salon. Creo que ella si fue lesbiana siempre, eramos amiguitas y jugabamos a ser novias.

Ella era muy delgadita, flaquita, su cabello negro quebrado le llegaba a media espalda y siempre usaba colita de caballo con un adorno en ella. Su mama siempre se preocupaba por su pulcritud; la dejaba en la puerta de la escuela y siempre hacia los arreglos de último minuto, le sibia bien las calcetas, quitaba cualquier manchita de sus relucientes zapatos de charol, acomodaba la coleta y le daba un beso en la mejilla. A veces ella llegaba primero y me esperaba en el patio y al verme extendía su mano y cruzabamos el patio tomadas de la mano. En otras ocasiones yo llegaba primero y también la esperaba a pesar de que mi madre me decía que no estuviera en el patio a la interperie y que era mejor esperarla en el salón, pero no, a mi me gustaba que justas tomadas de la mano cruzaramos el patio y llegaramos juntas al salon.

No era raro vernos asi frecuentemente; en el salón la miss nos separaba pero intentabamos estar siempre juntas cada que se podía.

Aquella mañana caminabamos en el patio contando los mosaicos amarillos del piso y me dijo: ya se, ahora tu y yo vamos a jugar a que somos novias. No la entendi y agregó: como si fueramos papa y mama pero somos dos mamas. Sin decir mas, me solto la mano y me abrazo del hombro, ahora así era nuestro juego, estar siempre juntas pero abrazadas.

No pasaron muchos días cuando ella dijo que los papas se daban besos y por eso tambien debíamos hacerlo nosotras. Claro, así es lo normal con los papas y nosotras estabamos jugando a ser papas entonces también debíamos besarnos. Y lo hicimos.

No cerré los ojos y ella tampoco, nuestros labios de juntaron y creo que en ese instante mis ojitos se abrieron mas porque así sucedio con los brillantes ojos de ella. Al separarnos dijo: tienes baba.

Los escuincles compañeros nuestros al vernos comenzaron la clásica tonada "son novios, son novios" pero al ver y escuchar su error corrigieron: "son novias, son novias".

No se cuanto tiempo paso desde ese primer beso, pero yo esperaba ansiosa un segundo beso que ya nunca llegó, porque cuando mis compañeros nos acusaron del hecho con nuestra maestra, ella nos regaño dandonos una explicación tradicional de "niñas con niñas no, pero niñas con niños si". Desde ese momento mi pequeña noviecita prefirió que jugaramos cosas mas normales pero nunca dejamos de tomarnos de la mano para cruzar el patio juntas por la mañana.

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